Desobediencia
Andrés Díaz Marrero

Quise decirle al corazón: ¡detente!
pero el aroma de tu voz
sorprendió mi palabra
con su leve aletear de mariposa,
y el corazón me palpitó
mucho más fuerte.

Busqué la idea para convencerlo
del espejismo que en su luz lo atrapa
mas no escuchó razones, ni plegarias.

Todo mi ser se encuentra deslumbrado
por el fulgor que en tu mirar se asoma,
sintiendo que me llamas y me sueñas,
porque mucho también yo te he soñado.

No es de extrañar
que el corazón desobedezca,
sin importar que la razón le imponga
sus dolorosas taras y barreras.
¡No puedo detener sus sentimientos!
pues, anda ensorbecido, enamorado,
tras la magia sutil de una quimera...




©Andrés Díaz Marrero
http://edulect.org